Pobres y ricos acuden a las plazas de mercado día tras día, estrellándose en numerosas ocasiones con espectáculos sombríos como este. Además de gallinazos rondando, la basura regada genera repulsión; problema que parece no tener fin, pero que en realidad puede y tiene que cambiar a partir de buenas prácticas de todos los actores que concurren a este espacio.
Por: Álvaro Castaño Silva – Director y Periodista
